miércoles, 19 de junio de 2013

YA ME PUEDO MORIR




Si, como dice la tradición y el saber popular, un hombre, y aquí con igualdad de géneros, debe de cumplir tres requisitos para poderse morir.
Un hombre, al final de sus días, para poder morirse, tiene que haber cumplido, al menos, esas tres tareas, plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. El orden de las mismas no indica ningún tipo de prioridad, solo cuenta el haberlas realizado en algún momento.
Así pues, creo que ya he cumplido las tareas, y alguna de ellas con largueza.
Hace unos días que acabé la última tarea. La del libro. Llevaba bastante tiempo con la idea de tener un libro propio que recopilase, de alguna manera, parte de lo que había escrito. Así pues, con la ayuda de un amigo, sus consejos, le presenté mi “incunable” para que me lo imprimiese en forma de cuadernillos para poder construirlo. Una vez realizado el trabajo inicial, empecé el trabajo de taller para poder terminarlo. Cosido, pegado, guillotinado, entapado y, por fin, decorados los planos. Con todo esto puedo decir que, de este libro, al que llamé pretenciosamente, Poemario, actué “Como Juan Palomo”, que ya sabéis como reza el refranero. Aunque no quisiera que la idea y el significado del mismo, se asemeje a mi intención. Pues, en principio, cada refrán tiene su clave y su moraleja, y yo no persigo ni lo uno ni lo otro. Ya que la clave del mismo es Beneficio y/o Egoísmo, y su significado es recriminar a la persona que actúa sin ayuda de nadie y no comparte los beneficios de lo que hace.
La segunda de las tareas, la del árbol, también está cumplida. Y aquí viene su historia. Hace bastantes años, por navidades, compramos un pequeño árbol, un abeto, natural, precioso y muy vivo. Durante las fiestas cumplió su misión de decoración adecuadamente. Finalizado su periodo ornamental nos dio mucha pena tirarlo ya que estaba precioso y todavía muy vivo, y entonces decidimos que su siguiente paso sería devolverlo a la naturaleza y que continuase su crecimiento natural. El mejor sitio que se nos ocurrió para este renacimiento fue la ladera del Castro ya que allí había otros de sus congéneres con los que estaría bien acompañado. Y así fue, con ayuda de mis hijos y una buena pala, fuimos a plantarlo. Durante varios paseos le hemos ido a ver y allí estaba majestuoso en su nueva ubicación. Pasado un tiempo, no mucho, por cierto, ya no estaba, alguien se lo había llevado.
Para la tercera misión estuve más preparado, la del hijo. Y ahora que ya tengo canas me doy cuenta que hemos cumplido y bien. Quizás ahora, por lo de la crisis y otras mandangas, no hubiésemos tenido tanta saga. He tenido, mejor dicho, hemos tenido cuatro hijos para poder perpetuar bien la especie.
Sin más ya acabé.
Pero os dejo un pensamiento:
Se me olvidó que me olvidé, a mí que nada se me olvida.

jueves, 18 de abril de 2013

PREPARANDO EL FUTURO



Cuando hablamos con nuestros jóvenes, nuestros hijos e hijas, siempre tratamos de concienciarles que tienen que preparar el futuro, su futuro, aquello que les dará bienestar cuando alcancen nuestra edad. Supongo que llegado un momento de la vida nuestro cuerpo, de forma espontanea, nos convierte en mayores, adultos, y eso hace que estemos favorables a dar consejos a todos aquellos que quieran aceptarlos.
La pregunta del millón es si nosotros, cuando éramos mas jóvenes, teníamos claro cómo íbamos a ser o actuar en la penúltima etapa de la vida. Considerando penúltima aquel periodo que va desde la jubilación, más o menos forzosa, de las obligaciones contraídas con otros para la consecución de un salario, hasta el momento en que llega la senectud anunciando la muerte próxima. No estando muy de acuerdo con la definición de senectud por la Academia, que la nombra como el periodo después de la madurez, yo me la imagino como el abuelo Cebolleta, con gota, bastón, achaques y demás teclas esperando el fin.
Todo este preámbulo tedioso viene a cuento porque, pensando, me he dado cuenta que todos los elementos que conforman mi persona, es decir, mis órganos fisiológicos, no tienen todos el mismo desarrollo, unos por el uso y otros por el mal uso, no van a la par con la edad cronológica misma. Somos como un rio, en su nacimiento con poco agua, después va aumentado el caudal y se hace grande y caudaloso, alguna vez sus aguas caen violentamente en una cascada, otras veces se hace amplio y encuentra a su paso algún islote con vegetación, al que acaricia con cierto cariño, luego se estrecha y recibe otras aguas que lo revitalizan, vuelve a hacerse tranquilo y bello, y por fin, llegando al final de su recorrido, desemboca en un mar desapareciendo todo su ser al confundirse con otras aguas. Esto es la vida.
Comprendiendo este símil, ahora estamos en una etapa de profunda creatividad, aunque ciertas partes de nuestro cuerpo no estén para muchos trotes, otras, entre las que está nuestro cerebro, todavía están sanas y plenas de actividad, áreas que no han sido requeridas y que todavía vírgenes nos pueden dar mucho juego, y eso es lo que siento ahora.
Creatividad sin prisas ni rentabilidad, eso es lo bueno. Hacer las cosas como gustan y en el momento justo que gustan. Dejarlas cuando indiquen dedicación plena y agobio. Solo aquello que te da satisfacción y tranquilidad de lo bien realizado es la meta.
Estamos en la época donde los sentidos están más alerta, la música, la pintura, la lectura, la contemplación de un paisaje, una conversación agradable, una amistad entrañable valen más que cualquier valor económico.
Mas todo esto, con ser muy bueno por todo lo que significa, para mí hay algo que si es realmente importante, y es la ilusión y el proyecto, aunque este no se realice nunca. Trataré de explicarme con un ejemplo muy simple. No os ha pasado nunca que, organizando un viaje o una excursión, habéis disfrutado tanto o más, en su montaje que en el viaje propiamente dicho. Como aquel investigador de un proyecto que al final no se consigue el fin.
Disfrutar del proyecto o la ilusión es lo realmente importante.
Esto es lo que me parece primordial para esta época de mi vida, mi cerebro siempre trabajando en cosas aunque nunca se lleguen a realizar.

sábado, 24 de noviembre de 2012

YO QUIERO SER FELIZ, PERO TENGO MUCHOS INCONVENIENTES


El otro día, tomando una cerveza con una persona conocida, y hablando de lo divino y lo humano, como siempre, pronuncié una frase, la del inicio, y a mi interlocutora le gustó la expresión.
Me dijo, sabiendo que yo de vez en cuando escribo, que le gustaría que pusiese unas líneas desarrollando la idea. Le dije que lo pensaría y ya veremos.
En el coche, unos días después, escuchando algo de música en conserva que tengo, me volvió a recordar la conversación. La música en cuestión era un poema de Miguel Hernández, “Llegó con tres heridas”, cantado por Serrat.
Pensé, de pasada, al escuchar la letra, que ahí tenía varios de los inconvenientes que me impiden alcanzar ese ideal de felicidad que todos de alguna forma ansiamos.
Por si no se recuerda la letra, la pongo a continuación:
Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
El amor, la muerte y la vida son realmente los motores que nos hacen caminar por este mundo hacia un incierto destino. Analizados singularmente cada uno, nos encontramos que a todos, en mayor o menor medida, marcan todas nuestras acciones, son motivo de nuestros miedos y, muchas veces, son los culpables de nuestras alegrías.
Vemos que el poeta, en la construcción de sus versos, le da la misma prioridad e importancia a cada uno de los tres, alterna las posiciones. Llega con tres heridas, la del amor, la de la muerte y la de la vida, y me las participa cuando viene, la de la vida, la del amor y la de la muerte, pero no se da cuenta, y no me observa, porque también con tres heridas yo, la de la vida, la de la muerte y la del amor.
Con esos tres argumentos, y otras muchas piedras más, nos encontramos en el angosto camino, en el que algunos transitan descalzos, otros con alpargatas y los más afortunados con unas buenas botas de caña.




martes, 16 de octubre de 2012

MIENTRAS LA VIDA PASA



Múltiples sucesos ocurren
Que producen perturbación
Y en alguna ocasión
Son felices un montón.

Y todo esto acaece
Mientras la vida pasa.

Cuanta es la tribulación
De los hechos luctuosos
Que matan el corazón
Como llama que se apaga.

Y todo esto acaece
Mientras la vida pasa.

Ningún acontecimiento feliz
Produce satisfacción
Cuando no es compartido
Con gemelo de ocasión.

Y todo esto acaece,
Mientras la vida pasa.

Llorar sin lágrimas
Por penas inexistentes
Es el mejor placebo
Para las mentes calientes.

Sin no tener salinidad
Son armas inofensivas
En la guerra de la vida
Con la mentira y verdad.

Amores como antaño
Nos vienen a la memoria
Buscando la misma historia
De cualquier otro año.

Y todo viene previsto
Por una lagrima triste
Que no tiene mejilla
Para buscar su camino.

Si me voy,
¿Qué perdéis?
Y si me quedo,
¿Qué ganáis?

Difícil es,
El hacer valoración
Y saber la intención
Del deseo manifiesto.

El amor es el valor
Que da la medida a todo,
Cuando es compartido
O muchas veces rechazado.

Desde luego es verdad,
Que si no hay cambio de paso,
Mientras la vida pasa,
Todo esto sucede.

sábado, 6 de octubre de 2012

MICROCUENTO

Con esa exactitud tan característica de la ciencia, es como lo quieren, en las bases del concurso. Con 100 palabras, excluida la frase inicial programada, que construya mi microrrelato en cadena. Y ese es mi cuento, como cuento, en pocas palabras, mi frustración de escritor inexperto que quiere presentarse al certamen.
Delante del teclado, con la frase inicial martilleando, como invento mi microcuento, con cierta coherencia, para ser tenido en cuenta.
El planteamiento ya no hace falta, pues está claro en el inicio. El nudo lo tengo en mi cerebro con mil ideas bullendo, y ninguna muy clara.
Y el desenlace está claro, ya que lo he terminado.

jueves, 26 de julio de 2012

DÉJAME SOÑAR

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Quiero ser el farol
Que ilumina tu destino.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Escucha bien mi voz,
Sonar en el vacío.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Y en mis palabras hallaras,
Esa luz tan querida.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Y en mi mar encontraras,
Un azul muy vivido.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Que mi música será
Melodía de olvido.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Tu piel será para mí,
Terciopelo blanquecino.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Acariciando tu rostro,
Desde mi otoño vivido.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Como el rejuvenecer
De una primavera esquiva.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
La plata de nuestro cabello
Se torne pronto atrevida.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
En juventud a la mente
Y quietud al espíritu.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Quitando todo el agravio
Y acercarme a tu orilla.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Ya son sienes plateadas
Las que surcan mis recuerdos.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Años perdidos,
Huellas por el camino.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Libertades sutiles
Y amores gentiles.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Que los versos que hoy escribo,
Sean nuestro plan de vida.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Que amor y comprensión,
Venga ya a nuestras vidas.

Déjame soñar, Amor,
Contigo,
Que corto fue el amor
Y que largo es el camino.

jueves, 3 de mayo de 2012

JUAN JOSE MILLAS

Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos: Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal. Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables. En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública. No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola. Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca. Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo. Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía. A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales. Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa. A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades. gracias por tu comentario Juan José