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viernes, 18 de noviembre de 2011

LAS AGUAS

Por fin quietas.Ahora era un remanso de paz, toda la noche luchando por mantenerme a flote agarrado a la tabla. Por fin podía soltarme y tumbado descansar un poco.
Mis rezos de ateo me habían salvado. La boca, pastosa y sedienta, me pedía agua fresca. Mis ojos hinchados y doloridos apenas veían el horizonte. Debí hacerle caso a Héctor y no salir con este mar.
En la lejanía una bandada de aletas triangulares cortaba el agua que estaba como un plato.

sábado, 12 de noviembre de 2011

OBITO

Muerto pero mío, pensó viendo la pared. Y este también, y el otro de al lado. Todos. ¡Qué maravilla!
Ya han pasado muchos años y cada vez es más difícil montar una buena montería y cobrarse piezas dignas de taxidermista. El orgullo de que todo lo colgado fuera abatido con mi Remington 870 me hace sentirme bien pasando horas en mi salón cementerio.
Otros, que no tienen tantas, las han comprado como decoración.
En el armero, bien abrigada con un fieltro, está ella esperando que mis manos la abracen.

sábado, 5 de noviembre de 2011

QUERENCIA

Y nada más existió hasta el próximo tren que sería a las veintitrés cuarenta. Volvió a la garita con la bolsa a preparar la siguiente remesa. Al entrar vio como reflejaban la luz de la luna las extendidas sobre la mesa. Sabía que le quedaba más de una hora para preparar el trabajo, por lo que decidió tomar el bocadillo antes de hacer nada. Estaba satisfecho de lo bien que le habían salido hoy, otros días no quedaban tan bien. Con cierto orgullo pensaba lo bien que están cuando la rueda las aplasta.